El 63% de fuentes de agua urbana en México carece de medición
La falta de medidores en fuentes de abastecimiento y la inoperancia de plantas potabilizadoras comprometen la gestión del agua en el país.

La gestión del agua en México enfrenta un desafío estructural crítico, pues el 63 por ciento de las fuentes destinadas al abasto urbano operan actualmente sin sistemas de medición adecuados. Esta carencia de infraestructura impide que las autoridades locales y federales contabilicen con precisión los volúmenes de extracción, dificultando la planeación hídrica y la detección de fugas en las redes de suministro que abastecen a las ciudades del país.
El diagnóstico sobre la capacidad de tratamiento también revela áreas de oportunidad significativas para el sector público. Según registros oficiales, hacia el año 2024 existían 710 plantas de potabilización distribuidas a lo largo del territorio nacional, de las cuales cerca del 24 por ciento se encontraban fuera de servicio. La inoperancia de estas instalaciones reduce la disponibilidad de agua apta para el consumo humano, obligando a los organismos operadores a buscar alternativas más costosas o menos sostenibles.
La SEMARNAT y la Comisión Nacional del Agua mantienen el reto de rehabilitar esta infraestructura para garantizar el derecho humano al agua, conforme a lo establecido en la Constitución. La falta de mantenimiento y la obsolescencia técnica en diversas regiones han sido señaladas por especialistas como factores determinantes que inciden directamente en la calidad del servicio que reciben los usuarios en sus domicilios.
Ante este panorama, diversas propuestas gubernamentales se centran en la modernización de los sistemas de monitoreo y la inversión en la rehabilitación de plantas existentes. El objetivo es incrementar la eficiencia en la distribución, reduciendo las pérdidas físicas que se generan desde el origen hasta la llegada a las redes de distribución municipal, donde el desperdicio continúa siendo una problemática persistente en la mayoría de las entidades federativas.
La transparencia en los datos de consumo y la implementación de tecnologías de medición inteligente se perfilan como los ejes principales para mejorar la administración del recurso. Sin una infraestructura confiable de medición, el cumplimiento de los objetivos de sustentabilidad hídrica a largo plazo se mantiene como una meta sujeta a la capacidad de inversión pública y a la coordinación entre los tres niveles de gobierno para priorizar el mantenimiento preventivo.


