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El mural sumergido de Diego Rivera que desafía la historia del arte

Ubicado en el Cárcamo de Dolores, una obra de Diego Rivera permaneció oculta bajo el agua durante décadas, revelando una faceta desconocida del muralista.

Redacción Punto Crítico
Foto: xataka.com.mx

La obra monumental del muralista Diego Rivera es reconocida mundialmente por su escala pública y su carga ideológica. Sin embargo, una de sus creaciones más inusuales y enigmáticas se encuentra en el Cárcamo de Dolores, ubicado dentro del Bosque de Chapultepec en la Ciudad de México. Este recinto hidráulico resguarda un mural diseñado específicamente para estar en contacto permanente con el agua, una decisión técnica y artística que mantuvo la pieza oculta del escrutinio público durante años.

El mural, titulado 'El agua, origen de la vida', fue concebido en la década de los cincuenta como parte del sistema Lerma para abastecer de agua a la capital. Rivera utilizó pigmentos especiales y una estructura que permitía que el líquido fluyera sobre los muros, transformando la experiencia estética en una interacción física constante. Con el paso del tiempo, el deterioro natural y la acumulación de sedimentos obligaron a las autoridades a drenar el recinto, lo que permitió redescubrir la vitalidad de los colores y la complejidad de su diseño.

Especialistas del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura han trabajado en diversas etapas de restauración para preservar esta pieza única. La estructura, que originalmente funcionaba como una cámara de distribución de agua, fue adaptada para ser un espacio de exhibición sin perder su esencia arquitectónica. Actualmente, el recinto permite a los visitantes observar la obra desde plataformas que se elevan sobre el nivel donde antes corría el agua, ofreciendo una perspectiva privilegiada de la visión cosmogónica del artista sobre los elementos naturales.

El interés por este mural ha crecido en años recientes, convirtiéndose en un punto de referencia para quienes buscan entender la relación de Rivera con la ingeniería hidráulica de su época. La conservación del sitio representa un esfuerzo constante de las autoridades locales por mantener vivo el legado artístico integrado en la infraestructura urbana. Aunque el agua ya no circula sobre la superficie pintada para proteger la integridad de los materiales, la obra sigue siendo un testimonio del ingenio de Rivera al fusionar el arte con las necesidades de desarrollo de la metrópoli.

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