México genera 139 mil toneladas diarias de residuos en medio de crisis
La gestión de residuos sólidos enfrenta desafíos críticos en México mientras el mercado del reciclaje crece de forma desarticulada.

México genera diariamente más de 139,000 toneladas de basura, una cifra que coloca a la gestión de residuos como uno de los retos ambientales y económicos más complejos para la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Este volumen de desechos, recolectado en su mayoría por los servicios municipales, revela un sistema de recolección y disposición final que, en muchas regiones del país, opera con infraestructura insuficiente y procesos de tratamiento obsoletos.
El manejo de estos residuos ha evolucionado hacia un mercado millonario que involucra tanto a empresas privadas dedicadas a la recolección y procesamiento como a un sector informal fundamental en la cadena de reciclaje. Sin embargo, la falta de una política integral a nivel nacional ha provocado que gran parte de los residuos terminen en vertederos a cielo abierto, los cuales carecen de las medidas técnicas necesarias para evitar la contaminación de suelos y mantos acuíferos.
Especialistas en temas ambientales señalan que el problema no radica únicamente en la generación de desechos, sino en la ausencia de una economía circular efectiva. Mientras el sector privado busca rentabilidad en la recuperación de materiales como plásticos, metales y cartón, los gobiernos municipales enfrentan dificultades presupuestales para modernizar sus plantas de transferencia y rellenos sanitarios, lo que limita la capacidad de aprovechamiento de los materiales recuperables.
Ante este panorama, diversas propuestas legislativas en el Congreso de la Unión buscan fortalecer el marco normativo para la gestión de residuos sólidos urbanos. Estas iniciativas contemplan establecer mayores responsabilidades para los fabricantes en la recolección de sus propios empaques y envases, así como incentivos fiscales a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para empresas que inviertan en tecnologías de valorización energética.
La transición hacia un esquema de gestión eficiente requiere una coordinación estrecha entre los tres niveles de gobierno y el sector empresarial para cerrar la brecha de infraestructura. La meta es reducir el impacto ambiental mediante la separación desde el origen y el fortalecimiento de las plantas de procesamiento, evitando así que el negocio de la basura continúe siendo un factor de degradación ecológica en las zonas urbanas de México.


