Rastreadores en víveres revelan que donaciones nunca salieron de Ciudad de México
Integrantes del canal Pepe&Chema Vlogs denunciaron que suministros destinados a damnificados venezolanos permanecieron en centros de acopio capitalinos.

Integrantes del canal de YouTube Pepe&Chema Vlogs documentaron que diversos artículos de primera necesidad, entregados en centros de acopio de la Ciudad de México para apoyar a los damnificados por los recientes sismos en Venezuela, no fueron enviados a su destino final. Mediante el uso de rastreadores GPS ocultos en los paquetes, los creadores de contenido pudieron constatar que las donaciones permanecieron almacenadas en bodegas locales durante varias semanas después de haber sido entregadas por la ciudadanía.
El experimento social, que buscaba verificar la transparencia en la gestión de la ayuda humanitaria, expuso una discrepancia significativa entre las promesas de envío inmediato y la realidad logística observada. Al monitorear la ubicación en tiempo real de los víveres a través de una aplicación móvil, los denunciantes confirmaron que los productos no abandonaron el territorio nacional, contradiciendo la información difundida por los responsables de los centros de recolección en los días posteriores a la tragedia.
Ante estos hallazgos, diversas organizaciones civiles han solicitado a las autoridades competentes, incluyendo a la Secretaría de Relaciones Exteriores y a la Fiscalía General de la República, que se realice una inspección exhaustiva de los protocolos de acopio y envío de ayuda internacional. El objetivo es deslindar responsabilidades y garantizar que los esfuerzos de solidaridad ciudadana no se vean comprometidos por deficiencias logísticas o posibles actos de negligencia en el manejo de suministros de emergencia.
Por su parte, los involucrados en la recolección han argumentado que los retrasos se deben a complicaciones en la gestión de permisos aduanales y falta de transporte aéreo disponible para el traslado de carga humanitaria hacia Sudamérica. Sin embargo, los activistas insisten en que la falta de comunicación con los donantes sobre el estatus de sus aportaciones ha generado una profunda desconfianza en los procesos de acopio gestionados por particulares en la capital del país.
Este caso ha puesto sobre la mesa la necesidad de establecer mecanismos de auditoría más rigurosos para la recolección de ayuda en especie ante desastres naturales. Mientras tanto, la ciudadanía se mantiene a la expectativa de que los artículos recolectados sean finalmente entregados a las personas que perdieron sus hogares, o bien, que se informe con transparencia sobre el destino real de los insumos acumulados en los almacenes.


