Restaurantes mexicanos estiman derrama de 562 millones de dólares por el Mundial
El sector restaurantero proyecta un impacto económico positivo durante la justa mundialista, con mayor actividad en las principales zonas metropolitanas del país.

El sector restaurantero en México estima una derrama económica de 562 millones de dólares con motivo del próximo Mundial de fútbol. Según representantes del gremio, los establecimientos de comida, bares y cantinas concentrarán la mayor parte de la actividad comercial, beneficiándose de la afluencia de comensales que se reunirán para seguir los encuentros deportivos.
Las proyecciones indican que el movimiento económico se concentrará principalmente en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Estas tres urbes, que cuentan con una infraestructura consolidada de servicios de alimentos y bebidas, son consideradas por el sector como los puntos focales donde el consumo aumentará significativamente durante las semanas que dure el torneo.
Este panorama optimista se suma a la tendencia de crecimiento y expansión que han mostrado diversas cadenas de restaurantes en años recientes, como el caso de firmas que han buscado fortalecer su presencia tanto en el mercado nacional como en el internacional. La expectativa de los empresarios es que el evento deportivo actúe como un motor para la recuperación constante de los ingresos en la industria gastronómica.
La industria de la hospitalidad se prepara con la contratación de personal temporal y el ajuste de sus menús para atender la demanda proyectada. Los representantes del sector enfatizaron que la organización logística será fundamental para capitalizar la oportunidad que representa la justa mundialista, especialmente en los horarios de mayor audiencia durante los partidos de la selección mexicana y las rondas eliminatorias.
Finalmente, el sector restaurantero confía en que la derrama económica no solo impulse las ventas directas, sino que también fomente la reactivación de las cadenas de suministro locales. Los empresarios mantienen una coordinación estrecha para garantizar que los establecimientos cumplan con los estándares de servicio requeridos ante el aumento esperado en la afluencia de clientes en los estados mencionados.


