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Dormir con aire acondicionado impacta la salud nasal según especialistas mexicanos

Especialistas en otorrinolaringología advierten que el uso constante de aire acondicionado durante las noches provoca un esfuerzo excesivo en el sistema respiratorio superior.

Redacción Punto Crítico
Foto: xataka.com.mx

Durante la temporada de calor, el uso del aire acondicionado se ha convertido en una práctica habitual para miles de hogares en México, buscando mitigar las altas temperaturas nocturnas. Sin embargo, diversos especialistas en otorrinolaringología han señalado que esta costumbre obliga a la nariz a realizar un trabajo de humidificación y filtrado mucho más intenso de lo habitual, lo cual puede derivar en irritaciones crónicas de las mucosas.

El aire acondicionado, al enfriar el ambiente, reduce drásticamente los niveles de humedad en la habitación. Cuando una persona duerme bajo este flujo de aire artificial, las fosas nasales intentan compensar la sequedad ambiental, lo que provoca que el tejido interno se inflame o se reseque en exceso. Los médicos señalan que este fenómeno puede causar molestias persistentes al despertar, como sensación de ardor, congestión o sequedad en la garganta.

La recomendación de los profesionales de la salud, en línea con las guías de cuidado preventivo sugeridas por instituciones como el IMSS, es mantener un control preciso sobre la temperatura y la ventilación. Se sugiere evitar que el flujo de aire incida directamente sobre el rostro, además de utilizar humidificadores que ayuden a mantener el equilibrio hídrico dentro del espacio cerrado mientras la persona descansa.

Asimismo, los otorrinolaringólogos enfatizan la importancia de realizar limpiezas periódicas a los filtros de los equipos de refrigeración. La acumulación de polvo y partículas en estos sistemas, combinada con la sequedad del aire, puede exacerbar problemas respiratorios preexistentes o desencadenar crisis alérgicas en personas sensibles, complicando aún más la función natural de las vías respiratorias durante el sueño.

Para quienes no pueden prescindir de estos aparatos, la sugerencia es programar el apagado automático del equipo un par de horas después de haberse quedado dormido. Esta medida permite que el cuerpo se adapte paulatinamente a la temperatura ambiente natural, reduciendo la carga de trabajo de las mucosas nasales y favoreciendo un descanso nocturno de mayor calidad sin comprometer la salud del tracto respiratorio.

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